La Fundación Bar and Mezcaleria. Merida, Yucatan, Mexico

Alto a la contaminación auditiva generada en bares y cantinas de mala muerte del centro de Mérida

De nueva cuenta vecinos del centro de Mérida que conforman el colectivo “Todos Somos Mérida” levantaron la voz para exigir a las autoridades municipales acciones inmediatas en contra de la contaminación acústica producida por la gran cantidad de bares y cantinas que han proliferado en el Centro Histórico de la Ciudad.

Antiguos colonos del centro, meridanos, mexicanos, ciudadanos europeos y norteamericanos, ante la inacción de las autoridades municipales así como de la Secretaría de Salud, colocarán el próximo lunes en diferentes puntos de la ciudad lonas en las que se insistirá en un alto a la contaminación auditiva que rebasa los decibeles permitidos por las normas vigentes a nivel local y Federal.

Los ciudadanos inconformes de nueva cuenta exigen medidas contra la contaminación acústica que generan los bares y cantinas que han proliferado entre los que destacan Fundación Mezcalería, La Mentecata sobre la 56 por 53 y 55; La Malavida en la 70 por 57 y 59; La Negrita en la calle 62 por 49, siendo que en este último bar los guardaespaldas y personal de seguridad han intentado agredir a los vecinos cuando estos demandan que se le baje el volumen a los equipos de sonido.

Otra cantina que genera contaminación auditiva es Pipiripau, que en fechas recientes fue clausurado y poco después reabierto bajo el concepto de restaurante de “primera” cuando es realidad es un bar así como El Mercadito de la 60 en la calle 60 por 53 y cuyos patios colindan con los inmuebles de varios vecinos.

Dichos bares no respetan el volumen de sonido fijado a 68 decibeles, los sitios no están insonorizados además de la contaminación acústica, los jóvenes de ambos sexos que acuden a esos sitios al salir a las tres de la mañana, protagonizan toda clase de incidentes bochornosos, defecan, orinan, vomitan en las puertas de los predios de los vecinos, algunos dañan los autos estacionados de los residentes, otros jóvenes vencidos por el alcohol se quedan tendidos en la banqueta y a veces a las puertas de los predios.

El daño a propiedad ajena también se suma a los incidentes ocasionados por los jóvenes ebrios, ya que estos al realizar sus necesidades fisiológicas en las paredes de los predios, dañan pintura y en varias ocasiones han grafiteado varias fachadas, así como innumerables robos a casa habitación e intento de robo.

Los integrantes del colectivo Todos Somos Mérida” anticiparon que pagarán por un estudio que medirá la cantidad de decibles que generan los bares y cantinas a fin de contar con un estudio serio y con validez, ya que la meta es entregarlo a las autoridades municipales y que tomen medidas para que los espacios con música grabada o en vivo deben ser espacios insonorizados, pues los vecinos tienen derecho a descansar y dormir.

Todos los días de la semana, los vecinos del centro deben soportar de seis de la tarde hasta a veces cuatro de la mañana el escándalo que generan los bares y cantinas, aparte los escándalos que protagonizan los jóvenes ebrios al liarse a golpes, utilizar lenguaje soez.

Lo más lamentable es ver la presencia de jovencitas ebrias tendidas en la calle, además que en los bares como La Mezcalería y la Mentecata, los jóvenes se la pasan ingiriendo alcohol en la vía pública además que se permite que se sirva alcohol en la calle.

 

Una  madre de familia que por temor a las represalias pidió el anonimato, mencionó que el exceso del ruido ha ocasionado problemas en su niño, quien presenta la condición del Trastorno del Espectro Autista.

 

El problema no es la diversión, sino los decibeles de ruido que se registran casi todas las noches, precisó.

Han pasado cinco años desde que un 21 de noviembre se entregó a Renán Barrera Conchá entonces alcalde de Mérida un oficio solicitando su intervención ante el entonces incipiente problema de la contaminación auditiva.

Han sido 23 oficios que se han enviado a las autoridades, la mayoría  las instancia municipales, la Secretaría de Salud y la intervención de la CODHEY. La gran mayoría de los oficios sin que las autoridades hayan arrojado resultados a las demandas ciudadanas.

Ante tal situación varios residentes europeos, han abandonado los predios que adquirieron y remodelaron.

Varios de los asistentes comentaron que ellos con sus respectivas pensiones que reciben en Euros dejan importante derrama económica en la zona, al utilizar bienes y servicios,  generar empleos e incluso las sumas millonarias que han invertido en reconstruir y devolverle el esplando a casas que encontraron en ruinas.

Sin embargo la detendencia de residentes extranjeros a abandonar el centro histórico, vender sus casas o darlas en renta para invertir en otros entidades federativas donde si se respeten las normas oficiales en cuanto contaminación auditiva continuará.

“Nos pintan una Mérida que no existe, una ciudad tranquila, apacible para vivir y segura, esa ciudad no existe, solo basta ir a vivir al centro histórico, es el lado que las autoridades municipales no dan a conocer, el infierno que viven todas las noches cientos de vecinos del primer cuadro.

Mientras las autoridades toman cartas en el asunto, los vecinos colocarán mantas exhortando a ponerle fin a la contaminación auditiva.

 

La queja de locatarios de Santiago

No solo los vecinos e integrantes de “Todos somos Mérida” alzaron la voz, sino que encargados y propietarios de pequeños locales de comida regional de Santiago en vista que los cajones del estacionamiento para los clientes que acuden al mercado a cenar, son ocupados por los parroquianos que acuden a embriagarse.

Los clientes de las cantinas La Pulquerida y Malavida, utilizan los cajones de estacionamiento destinados a clientes del mercado, dejan ahí sus vehículos hasta tres a cuatro horas y quienes acuden al mercado a cenar o al cine, se topan con que los espacios han sido ocupados por los clientes de esas cantinas en las cuales se permite el ingreso de menores de edad.

Ese hecho ha derivado en que las ventas de los pequeños restaurantes de comida regional tiendan cada vez más a la baja sin que el Ayuntamiento o la Policía Municipal intervenga.

 

Picaderos de droga

Es de todos conocido que la Mezcalería, El Pipiripau, La Pulquerida y Malavida por citar algunos son puntos de distribución de toda clase de narcóticos.

Esos lugares no solo se trasiega con drogas, sino que se han convertido en auténticos picaderos, en los cuales los jóvenes pueden consumir sin mayor problema cualquier tipo de narcótico.

Se ha observado que jóvenes que acuden al sitio, se la pasan metiéndose cuanta pastilla puedan y una característica es que no consumen alcohol, se les ve siempre en la mano botellitas con agua, en vista de que al combinar alcohol y narcóticos, se pueden “cruzar” o tener arranques de locura o al grado de quedar inconcientes en la calle como a diario se observan a jóvenes saliendo de esas cantinas, verbo y gracia La Negrita.




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